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Para estos días grises de plena conversación interna, Yo con mi Yo…

Donde ese silencio muestra las grandes oportunidades de escuchar el intenso ruido que nos tiene sumergido en un tiempo donde la gente mira sin ver, escucha sin oír. Por eso este bello legado…
Fue esta semana una hermosa actividad para renovar energías, ahora a leer con atención este escrito Lakota. Para oírnos… y hacer lo que realmente queremos hacer, ver que tan lejos podemos llegar… cuando soñamos un camino y nos ponemos en acción.

Guardar silencio y hablar…

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir.

Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.

Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman “resolver un problema”. Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.

A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces.

Extractos del libro “Ni lobo ni perro. Por senderos olvidados con un anciano indio” de Kent Nerburn.

Sentimos en nuestro corazón que todo se expande…

Seguimos acompañando en el taller que damos en Desarrollo Social todo es tan prospero que nos motivo a crecer y llegamos a la Biblioteca Popular de Los Cardales. Felices con este impulso de hacer plantines de huerta para vender donde la creatividad, la voluntad, las risas, la compañía, los proyectos van mostrando su camino. Les cuento que la venta de plantines nos han aportado herramientas para este lugar, y seguir armando sueños.
FloreSer nuestro espacio acompaña con semillas, y herramientas hasta que podamos ya tener todo lo que necesitamos.

  • Gracias chicas por ser tan lindo equipo y seguimos sumando!

Ahora si la cosecha estimativa de la semana

 

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